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La Libertad - abril 2026

Hola,

Esta semana he estado releyendo un extracto de El libro del ego de Osho sobre la libertad, y me ha apetecido condensar y compartir esta reflexión: "El hombre es el único ser sobre la faz de la tierra que tiene libertad porque nace completamente libre de un programa preestablecido..."

El hombre es el único ser sobre la faz de la tierra que tiene libertad, porque nace completamente libre de un programa preestablecido, a diferencia de una rosa que está destinada a ser rosa o de un perro que vive y muere siguiendo su propio instinto sin posibilidad de transformación.

Nacemos como un lienzo en blanco en el que no hay nada escrito y, por lo tanto, nuestra propia existencia no es un simple desarrollo biológico, sino una auténtica aventura, una exploración y una creación constante de nosotros mismos en cada momento. Sin embargo, aceptar esta libertad absoluta da miedo porque implica asumir la total responsabilidad de quiénes somos, sin la posibilidad de descargar esa carga sobre los demás.

Es precisamente por este temor al vértigo de responder por la propia vida que, a lo largo de la historia, corrientes religiosas e ideológicas han coincidido en la cómoda postura determinista de que no somos libres y de que estamos condicionados por fuerzas externas como Dios, el destino, la sociedad o la economía, eligiendo voluntariamente la vida del esclavo. Frente a esto, la verdadera realización surge en el momento en que aceptamos nuestra libertad sin condiciones y empezamos a crearnos a nosotros mismos, experimentando una profunda alegría y paz al moldear nuestra propia conciencia, un trabajo que es infinitamente superior a crear cualquier pintura, poema o música.

Aun así, debemos entender que la libertad es una escalera que funciona en dos direcciones y que presenta grandes peligros. Ir cuesta abajo es sumamente fácil porque la fuerza de gravedad de lo cómodo nos hace rodar sin esfuerzo hacia el valle, permitiéndonos caer incluso por debajo del nivel de los animales. En cambio, ir cuesta arriba hacia un estado de mayor conciencia, verdad y belleza es una tarea ardua que se estrecha a cada paso, donde el riesgo de dar un mal paso y caer al abismo es constante, razón por la cual la inmensa mayoría de la humanidad prefiere no aspirar a esas alturas y se conforma con el suelo llano.

El desorden y el caos que en estos momentos vemos en el mundo actual no es un fracaso, sino el resultado natural de un ser que nunca antes había sido tan libre, y merece la pena recordarlo porque únicamente de ese caos pueden nacer las estrellas. El ser humano no es una entidad terminada ni requiere de disciplinas o mandamientos impuestos desde fuera que solo actúan como sutiles esclavitudes, sino que es un puente tendido entre el instinto inconsciente y la consciencia plena.

El único camino verdadero consiste en desarrollar la conciencia para dar cada paso por decisión propia, asumiendo con valentía el diseño y la responsabilidad de nuestra propia vida.